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«Aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla», dijo algún personaje histórico (nadie se pone de acuerdo sobre quién es su autor/a). La frase hace sentido cuando se repasan los acontecimientos de un país pero también es aplicable, en este caso, a un equipo de fútbol.

Ramiro Cepeda iba a cometer el mismo error que Walter Claverí

A Walter Claverí todavía no se le perdona dejar a Edgar Macal como suplente en la vuelta de la final del Clausura 2018 tras el 1-1 que consiguió como local ante Guastatoya. El ahora técnico de la selección nacional consideró al ex fútbol sala muy ofensivo para el partido que él había planificado. Para el minuto 23, los Pecho Amarillo ya ganaban con gol de Jorge Vargas. Para el minuto 36, Claverí aceptaba su error e hizo ingresar al talentoso media punta. Todo esto antes del medio tiempo.

El jueves 06 de diciembre, días después de haberse cumplido seis meses de aquella final en la que Amarini Villatoro ganó su primer título de Liga Nacional, se esperaba que Xelajú MC no repitiera errores del pasado, sobretodo, el no dejar a tu jugador más talentoso en el banco de suplentes. Horas antes del pitazo final, mientras los Súper Chivos aún estaban concentrados en el hotel de la ciudad capital donde pasaron la noche previa al partido, ya se especulaba que, efectivamente, Ramiro Cepeda iba a cometer el mismo error que Walter Claverí.

Todo se confirmó con las alineaciones oficiales del partido. En este caso, Edgar Macal fue titular pero Marco Pappa se quedó fuera del once inicial del equipo departamental con más títulos en nuestro país. ¿Las razones? Las mismas que expuso Claverí en su momento: No tiene sacrificio defensivo. En un inicio la idea no era mala. Cederle la pelota al local y contragolpear con Priego, Albizures y Macal. Tres jugadores muy rápidos para una  defensa crema que no se caracteriza por su velocidad.

¿Conoces la espectacular camisola de Quiché?

La idea pudo ser buena, la ejecución es mala pero especular es peor. En realidad, Xelajú no cambió mucho su XI respecto al de la jornada 12 cuando vencieron 1-2 a Comunicaciones como visitantes. Repitieron nueve jugadores, incluyendo al cuestionado Osiel Rivera como central. Pero sí cambió la mentalidad con la que encaró el partido. Dejar fuera a Pappa era un claro mensaje que ser protagonista no le interesaba al técnico argentino. Dio a entender que el empate le sabría a victoria.

El problema es que cuando no apuntas suficientemente alto, todo termina en el piso. Apuntar a un empate es no prever que te pueden anotar al minuto 01 y al 10. Al 46 y al 90.  Quizás, si Xelajú MC hubiera salido como nos tiene acostumbrados, hubiera podido anotar uno o dos goles más. Quizás sí, quizás no. Total los «hubiera» no existen y ahora Ramiro Cepeda, a pesar de que dijo que no se les diera por muertos, tiene un equipo prácticamente desahuciado.