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El miércoles 12 de junio se celebró la Asamblea de la Liga Nacional de Fútbol para preparar la temporada 2019-2020. Dicha asamblea tuvo varias decisiones como menos cuestionables por razones logísticas y deportivas causando mucho ruido en la comunidad futbolera nacional, incluido el eliminar las pruebas antidopaje.

Los 12 equipos decidieron que la afición visitante seguirá sin poder ingresar a los estadios, que las categorías especiales no serán sub 20 sino especiales para jugadores de 21 años y menos, y que se podrán inscribir cuatro extranjeros sin establecer límites a los nacionalizados.

Asimismo, la asamblea de la Liga Nacional avaló la propuesta de Municipal, secundada por Comunicaciones, de eliminar las pruebas antidopaje para la temporada 2019/2020. La decisión se asume como errónea a pesar de los argumentos de los directivos para fundamentar su decisión, pero aunque quede avalada por la Federación Nacional de Fútbol de Guatemala esto no implica que nuestra liga se quede sin este tipo de exámenes.

En palabras de Juan Quinto, periodista que cubrió el evento, el shock entre los periodistas se dió a las 17:47 horas, cuando Municipal propuso eliminar las pruebas de doping para la temporada 2019/2020. Juan García, nuevo presidente de Comunicaciones FC, secundó a su máximo rival deportivo y el resto de los diez equipos de la liga votaron a favor.

Los clubes departamentales se vieron desconcertado ante un asunto que no habia sido discutido previamente y que por ende la propuesta de la liga era distinta. Aunque no parecieron estar de acuerdo al inicio con la propuesta de los dos grandes capitalinos, es evidente que aún existe mucho respeto y temor de ir en contra de Rojos y Cremas.

El argumento de escarlatas y blancos, rivales en la cancha pero amigos en la oficina, es que en Guatemala no existe un ente con las capacidades suficientes para asegurar que las pruebas realizadas sigan los procedimientos en la forma correcta. Por lo tanto, aseguran que los resultados pueden ser falsos y se sanciona injusta o drásticamente a los jugadores cuyas muestras muestren resultados positivos en sustancias prohibidas.

Dicha justificación la respalda los cuestionamientos en contra de la Agencia Nacional de Antidopaje (ANADO), la organización encargada de las pruebas antidopaje en Guatemala. Incluso, en el 2018, Francisco Aguilar, director de la entidad, tuvo que acudir a una citación en el Congreso de la República por parte de Karina Paz, diputada de la Unidad Nacional de la Esperanza, con el fin de aclarar varios “errores en los procedimientos”. Esto porque en el 2017 el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) falló a favor del golfista nacional Daniel Gurtner, a quien la ANADO le realizó pruebas de dopaje con procedimientos que no siguen las directrices del Código Mundial Antidopaje.

Sobre lo anterior, Francisco Aguilar argumenta que la ANADO sería suspendida por la WADA y la UNESCO si incumpliera con dichos estándares internacionales.

A los cuestionamientos en contra del ente de antidopaje guatemalteco, se le sumó Carlos Figueroa, quien emitió un comunicado en su cuenta de Twitter el 30 de enero del 2018 tras el caso de dopaje del futbolista John Méndez. En la publicación afirmó que nuestro fútbol no está preparado “para este tipo de pruebas” y que no se tiene el “nivel de profesionalismo” necesario. Incluso sugirió a la Fedefut suspender las pruebas “por uno o dos años” con el fin de “informar, capacitar, adquirir el equipo necesario y crear las condiciones mínimas” para este tipo de exámenes.

“Juancho”, de Comunicaciones, argumentó que el resto de ligas de Centro América no se practican pruebas antidopaje, lo cual resulta parcialmente falso. Luis Solares, periodista deportivo guatemalteco, afirma que, efectivamente, en Honduras, El Salvador, Belice y Nicaragua no se practican. Curiosamente, son los países con resultados deportivos más pobres en relación a Panamá y Costa Rica, en donde sí se practican.

Cuatro Tres Tres platicó con Rolando Rivera, periodista deportivo de Costa Rica, sobre los controles de dopaje en la liga tica y confirmó que sí se realizan. “La UNAFUT es la que maneja el fútbol nacional y ellos tienen esa comisión antidoping. El único inconveniente es que no todos los estadios tienen las condiciones para realizar esos exámenes entonces únicamente se hacen los partidos de clásico cuando se enfrentan Herdiano, la Liga Alajuelense y Saprissa y en las finales” y sobre la cantidad afirma que “se hacen unas 20 pruebas al año”. Menos de la mitad de las pruebas se que se realizan en nuestra liga en el mismo período.

Si bien en Guatemala el sistema anti dopaje está lejos de ser profesional o de mantener un estándar internacional, eliminar los exámenes no debería ser la solución. En una liga seria y comprometida con el desarrollo de su fútbol, se esperaría que los problemas se ataquen con acciones. Carlos Figueroa planteó que se debe educar, comprar el equipo necesario y propiciar las condiciones mínimas para dichas pruebas. Entonces, ¿por qué no hacerlo? La respuesta apunta a que no se quiere invertir y se prefiere omitir el tema.

Comunicado SIFUPGUA

Aunque los equipos de la liga mayor aprobaron erradicar las pruebas anti dopaje, la Liga Nacional debe entregar la redacción final del reglamento de la temporada 2019/2020  la Federación Nacional de Fútbol de Guatemala quien debe dar su visto bueno a dichos reglamentos. Fedefut es quien tiene la decisión de aprobar o no las propuestas.

Cuatro Tres Tres contactó a través de What’sApp a Francisco Aguilar, que se encuentra fuera del país, y afirmó que están a la espera de la respuesta del máximo ente del fútbol nacional, pero que incluso si ratifican la eliminación de los exámenes, la agencia hará “pruebas sorpresas durante la temporada, además de notificar a FIFA al respecto”. Actualmente, cada prueba tiene un costo de entre 400 a 500 dólares, asegura el doctor Aguilar, pero que a ese costo se le pueden sumar otros 500 dólares por costos de envío, logística y traslados y estadía del personal a cargo de las pruebas.

Desde el Apertura 2018, el pago de cada prueba lo asumen la Fedefut y la liga a partes iguales. Es decir, 50 por ciento cada ente pero la ANADO podría asumir ese costo y “a priori hacer 50 pruebas anuales” con su presupuesto vigente, según su director. Prácticamente el mismo número de las que se realizan actualmente. En semifinales y la final se seleccionan al azar dos jugadores por equipo en cada partido por lo que son 24 exámenes por torneo, 48 por temporada.

Si el tema económico fuera otro factor, Comunicaciones y Municipal no son los equipos que más han desembolsado en gastos de pruebas antidopaje. En los últimos años han quedado opacados por equipos departamentales y han pagado la mitad de 8 y 16 pruebas respectivamente. 2 mil y 4 mil dólares en dos años y medio aproximadamente, mientras que Antigua GFC pagó por 16 pruebas en el mismo período, Cobán también 16 y Guastatoya cubrió 28.

Con esta decisión, la Liga Nacional se quita la obligación de realizar las pruebas antidopaje. Tal vez ahorren dinero pero ganaron una crisis de reputación. Ahora, Gerardo Paíz y el nuevo Comité Ejecutivo de la Fedefut tienen sus manos la primera gran decisión de su gestión: Aprobar una decisión que respalde a sus votantes o valorar si las pruebas deben mantenerse por el bien de la competición, lo cual beneficiará su imagen ante la prensa y la afición. Mientras tanto, las pruebas antidopaje continuarán por parte de la ANADO aunque ahora lo hará con el factor sorpresa a su favor.