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Hace unos años, antes de vivir en un apartamento sin jardín, empecé mi propio huerto casero. Primero, investigué en Internet para saber qué necesitaba para el fin que me había propuesto. Luego, averigüé cuáles son los vegetales más fáciles de cultivar y así aprendí que debía iniciar con tomates y zanahorias.

Nunca llegué a cosechar nada. Empezando porque no sembré bien el tomate, que debe estar plantado a cierta profundidad. Tampoco los regué con regularidad y junto a la zanahoria estaban bajo la sombra de la pared que divide la que era mi casa de la de los vecinos así que no recibían suficiente luz. Todo mal.

Había planificado un viaje de Semana Santa al Caribe mexicano con mis amigos así que me inscribí al gimnasio e hice cita con una nutricionista.

  • ¿Cuál es su objetivo?, me preguntó ella.
  • Bajar el six pack en bolsa, le respondí.

Así que me dejó una dieta sin pan, azúcar, sin grasas, sin vida. Me robó el alma pero la meta estaba fijada. Eso sí, no escatimó en mi consumo de frutas y vegetales. De ahí nació mi ilusa idea de empezar el huerto. No tendré necesidad de ir al super o al mercado dos o tres veces por semana si puedo cosechar mis propios tomates y zanahorias en mi jardín, pensé.

Lo mismo pasa con los clubes y sus fuerzas básicas. Los directores deportivos (o los técnicos en los equipos en los que no existe esa figura) no tendrían necesidad de salir a buscar al extranjero jugadores para llenar sus plantillas si supieran cultivar sus futuros talentos en sus propios campos. Tampoco habría necesidad de que la Fedefut apruebe que se juegue con 6 guatemaltecos, 4 extranjeros y 1 nacionalizado por regla porque los equipos tendrías suficientes nacionales. No tendría sentido regular el tema.

El problema, como mi huerto, es que invertir en lo propio termina dando la sensación de ser un costo y no una inversión. Se piensa que el dinero, el tiempo y otros recursos invertidos no verán frutos suficientemente rápido. Entonces, terminas comprando un tomate sobrevalorado en el supermercado o, en el caso de los equipos, un extranjero que te vendieron con un video compilatorio de sus mejores jugadas en el que parece tener el talento del mismo Lionel Messi.

Así que en realidad no importa si la Liga Nacional o la Fedefut nos dicen que juguemos con 6 guatemaltecos y 5 extranjeros y nacionalizados. O si imponen jugar con 11 guatemaltecos o con ninguno. De verdad que no tiene ninguna relevancia si los equipos no invierten en sus fuerzas básicas.

Este tampoco es un tema nuevo. Parece que en muchísimos países ya entendieron que este es el modelo que económicamente y deportivamente rinde mejor. Producir jugadores no solo mejora tu equipo en lo deportivo, también una venta puede significar cubrir el presupuesto de la siguiente temporada.