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Los clubes de fútbol son más que 23 jugadores que buscan coronarse campeones al final de cada temporada.

En Argentina no se trata solo de clubes de fútbol, son clubes sociales que se forman por las personas de determinada zona y barrio, aglutinando diversas disciplinas deportivas para que sus miembros puedan practicarlas. En Uruguay pasa algo similar. Los clubes llegan a ser una extensión del estado en la sociedad, proporcionando el espacio e infraestructura para el desarrollo de las personas y su entretenimiento. En Guatemala es justo decir que ese rol social es menor y que los clubes son pequeñas empresas.

Los equipos de fútbol guatemaltecos en su mayoría están organizados como Asociaciones Civiles sin ánimo de lucro, lo que significa que en caso que su ejercicio sea positivo, es decir que tengan más ingresos que gastos, los mismos no se repartirán entre sus asociados, sino que serán utilizados para reinvertir en la actividad que realizan.

«Fracasar para Municipal sería verse abandonado por su afición»

Los clubes realmente son empresas, y su administración busca generar la mayor cantidad de ingresos posibles para poder reinvertir los mismos y formar un mejor plantel para afrontar la temporada, contratar un mejor cuerpo técnico o realizar mejoras en sus instalaciones deportivas.

CSD Municipal ha hecho evidentes sus esfuerzos por perseguir esa empresarialidad. Un claro ejemplo de ello ha sido el trabajo de marketing realizado por el club. Los Rojos dedicaron grandes esfuerzos en acercarse a su afición. Lo hicieron a través de redes sociales y también con su propio programa de radio, el cual se trasladó a una de las principales emisoras del país para aumentar su alcance.

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Esta cercanía les permitió “descubrir” el horario perfecto para los partidos de local. Dicha medida convirtió a Municipal en el equipo que más afición llevó al estadio durante la fase regular del torneo Clausura 2019. A este trabajo deben sumarse acciones para la comodidad de su plantilla, tales como las mejoras al estadio, los camerinos, banquillos e incluso un nuevo bus.

En la parte de talento, Municipal es también uno de los clubes que más jugadores aporta a la Selección Nacional y cuenta en su plantel con los jóvenes llamados a ser referentes para los próximos años. Ejemplo de ello son Jhon Mendez, Carlos Alvarado, Nicholas Hagen o José Carlos Martínez. En lo financiero, los Rojos es un equipo estable. No les adeuda a sus jugadores  e incluso mantiene un equipo en la Segunda División.

Nuevamente, si habláramos de una empresa, diríamos que está en una posición sólida. Sin embargo, aun y cuando la parte administrativa ha sido realizada con un alto grado de éxito, la parte deportiva no ha cumplido con los objetivos trazados. Lo anterior no debe considerarse un fracaso, y en todo caso, lejos de modificar el comportamiento de la dirigencia debería asumirse como un resultado normal del fútbol.

En el fútbol, la pelota no entra por azar – genial libro del que hablaremos en otra ocasión – y la administración y gestión de un club es una labor que debe realizarse de forma profesional independientemente del resultado deportivo. Solo así puede garantizarse que en el éxito o a pesar del “fracaso”, exista proyecto y que el club el siguiente torneo pueda competir al más alto nivel.

Fracasar para CSD Municipal sería perder a sus jugadores referentes o los canteranos con proyección, sería perder patrocinadores y debilitar sus finanzas. Peor aún, sería verse abandonado por su afición. La parte deportiva definitivamente deberá sufrir cambios y replantear los objetivos para la temporada siguiente, pero la gestión y administración del club debe continuar, incluso con mayor relevancia y atención al aficionado, a las finanzas y en general al proyecto deportivo.

Tarde o temprano los títulos llegarán, pero la ventaja que puede obtener un club por la correcta gestión puede significar años de hegemonía, sobre todo si en la vereda de enfrente el descuido de todos estos aspectos es evidente.