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Me sorprendió leer un tuit de un periodista deportivo que trabaja para La Red en el que calificaba como «fracaso» el Apertura 2018 de Comunicaciones FC. Me pareció una opinión poco sensata pues el fútbol es más que blanco y negro.

Por ejemplo, se puede catalogar que Municipal fracasó pero Horacio Cordero, su técnico, no. Que Xelajú MC decepcionó pero que Marco Pappa sorprendió en su regreso al fútbol nacional. Usualmente, exponer una idea en Tuiter resulta superficial y fácil de malentendido. El periodista nunca argumentó por qué consideraba el subcampeonato crema de esa forma.

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Sí, Comunicaciones es un equipo grande y está «obligado» a jugar y ganar estas instancias. Pero el shock después del «hexa», producto de las salidas de los pilares de aquel mayúsculo logro, sigue rondando la casa blanca. Tanto que tuvieron que pasar dos años y medio para que los Cremas volvieran a jugar una final. Cuatro torneos, dos de ellos eliminados de fase final, lejos del gran escenario del fútbol guatemalteco.

A inicio de torneo, muchos aficionados blancos firmarían como éxito llegar a una final en la que la diferencia fueron dos balones parados contra el mejor equipo del 2018 del fútbol nacional. Solo un equipo le pudo ganar dos partidos a Guastatoya en todo el año: el descendido Suchitepéquez en el Clausura 2018. Ni Rojos, ni Cremas, ni Xelajú, ni ninguno de los otros 13 equipos que jugaron en Liga Mayor en este año. Así que perder una final contra un equipo así está lejos de ser fracaso.

Al Apertura 2018 no se le puede catalogar como éxito pero tampoco como una decepción

A Willy Coito Olivera le llevaron diez jugadores para el Apertura 2018. Todos a un nivel en que serían titulares en cualquier otro equipo de la liga. El problema es que terminó el torneo sin Rodrigo Saravia, fundamental en el mediocampo, y Alex Larín, traído para brillar pero que sólo pudo disputar 100 minutos en todo el semestre. Además, Maxi Lombardi terminó entre algodones tras salir lesionado en el acceso a semifinales y perderse las semifinales contra Xelajú MC.

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Tampoco Robin Betancourth y Jorge Vargas estuvieron al gran nivel al que jugaron el Clausura 2018 con Cobán Imperial y Guastatoya respectivamente. El técnico blanco tampoco tenía mucho en el banco de suplentes: Carlos Estrada, «Cuilapa» Mejía, Marvin Ceballos, Kendell Herrarte, Lynner García y Brayan Chajón. A diferencia del campeón que en la vuelta de la final tenía a jugadores como Kevin Norales, José Sánchez o Fredy Orellana.

Le faltó plantilla a Comunicaciones que está en un proceso de renovación tras los fracasos del Apertura 2017 y el Clausura 2018. Al Apertura 2018 no se le puede catalogar como éxito pero tampoco como una decepción. Lo más acertado, a mí me parecer, es que la afición crema puede sentir alivio y esperanza que el Clausura 2019 pueda ser el torneo de la esperada «31».