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En agosto del 2012, el Heerenveen de la Eredivise holandesa fichó a Marco Pappa (Guatemala) y Alfred Finnbogason (Islandia) para suplir las salidas de Oussama Assaidi y Bas Dost, respectivamente. Hasta ese momento, la carrera del guatemalteco y el islandés compartían ciertas similitudes. Hasta ese momento.

En el 2012, Islandia aún no había clasificado a un Mundial o una Euro. En el mapa del fútbol se podría decir que la selección europea estaba -más o menos- en el mismo nivel que la guatemalteca. En términos futbolísticos, ambos provenían de selecciones «exóticas». Basta con imaginarse a un holandés buscando en Google dónde queda Guatemala o investigando si un país de 300,000 habitantes tiene liga profesional.

Incluso para aquellos con un talento excepcional, las oportunidades no siempre llegan.

Pappa y Finnbogason nacieron con menos de 24 meses de diferencia. Ambos eran jóvenes promesas. Uno proveniente de la Major League Soccer y el otro de la vecina liga belga. Ambos con la presión de suplir a Assaidi y Dost, que lo hicieron tan bien con el Heerenveen que les valió su venta al Liverpool y Wolfsburgo.

Curiosamente, ambos salieron del Heerenveen el mismo año, en 2014. Pappa en enero y Finnbogason en junio. Marco de forma apresurada y tras vivir un «infierno», como declaró a Marco un año después. Alfred como una estrella tras 59 goles en 70 partidos en el Heerenveen.

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El goleador islandés jugaría en la Real Sociedad, donde no le fue muy bien. Luego, pasó por tierras griegas con el Olympiacos y actualmente juega en con el FC Augsburg, donde es uno de los goleadores de moda de la Bundesliga con 26 goles en 53 partidos.

Además, Alfred Finnbogason jugó una Euro y un Mundial con una histórica generación de la selección de Islandia.  Marco Pappa recuperó su mejor nivel en el Seattle Sounders. Fue elegido Mejor Jugador de la MLS por Univisión y votado como el Latino del Año de la temporada 2014. Hoy parece lejano pero no hay que olvidarlo.

Inicios similares pero con tramas y desenlaces muy distintos. Este mes en Cuatro Tres Tres, precisamente, hablamos de «oportunidades«. Alfred las tuvo todas en el Heerenven. Van Basten no se las quiso dar a Marco y lo condenó a 15 partidos en dos temporadas. Incluso para aquellos con un talento excepcional, las oportunidades no siempre llegan.

Incluso con pocos minutos, Marco Pappa dejó una que otra joyita en Holanda: