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Pictoline, ese generador de contenido audiovisual que abarca los temas que son tendencia en redes sociales, publicó hace unos días sobre porqué enero se siente tan largo. Todo se trata sobre momentos placenteros en nuestra vida y un neurotransmisor llamado dopamina. Bajo esos términos entiendo poco o nada pero, básicamente, ese químico provoca que percibamos que el tiempo corre más rápido. Entonces, mientras más momentos placenteros, más dopamina y por lo tanto los días se convierten en segundos.

…es innegable que Guastatoya está pasando su peor momento desde que ascendió a liga mayor.

Diciembre, como dice el medio digital, es un mes lleno de momentos que nos produce placer y por eso sentimos que dura como dos días. Es un mes de vacaciones, banquetes, regalos, familia, amigos y, para algunos, de campeonatos. En el caso de Guastatoya, fue cuando logró un histórico bicampeonato para un equipo departamental y también para un técnico nacional.

En mayo vencieron a Xelajú y en el doceavo mes del 2018 a Comunicaciones FC, el equipo con más títulos de la Liga Nacional. Lograron sus primeros dos campeonatos contra dos pesos pesados del fútbol guatemalteco. Pero eso ya lo sabemos y sobraría analizarlo. Lo interesante (ahora) pasa en enero. O pasó, o está pasando porque puede que la dinámica continúe.

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Retomando el tema que propuso Pictoline, sentimos que el primer mes del año es tan largo, como para que se hubieran podido jugar unos cuatro torneos cortos, porque los momentos placenteros quedaron atrás. Las vacaciones terminaron, nos sentimos gordos después de tanto comer, se nos acabó el aguinaldo y, en el caso de Guastatoya, un nuevo torneo inició.

El 15 de diciembre estaba totalmente convencido de que los Pecho Amarillos, liderados por Amarini Villatoro, harían un excelente papel en la Liga de Campeones de la Concacaf. Hoy, fecha 52 de enero, empiezo a preocuparme de cómo voy a quedar ante mis compañeros de trabajo, a quienes les firmé que el bicampeón nacional estaría en Cuartos de Final del torneo de la región. Lo que pasa por hablar de más.

Lejos de la dopamina, la cuesta de enero es real para Amarini y compañía. Dos puntos de 12 posibles, sin victorias y con -4 en su diferencial de goles. Lejos de su juego eficaz, ordenado y contundente del 2018. Campeonitis es el argumento fácil para justificar esta situación. Se habla de algún tema de salarios pueda estar afectando la química del equipo. Solo los jugadores, el cuerpo técnico y la directiva sabrán exactamente qué pasa. Lo que sabemos es que es innegable que el equipo que jugará como Guatemala 1 el próximo 19 de febrero en la ciudad capital y el 26 en Houston, está pasando su peor momento desde que ascendió a liga mayor.