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Guatemala competirá en el Grupo B del Torneo Maurice Revello, más conocido como Esperanzas de Toulon, contra Brasil, Francia y Catar. Por nombres e historia, la selección sudamericana y la europea parten como las favoritas pero la próxima sede del Mundial FIFA en 2022 también es un rival de altísimo nivel por presente y proyección.

Desde hace más de cinco años que leo la web de Marcador Internacional porque ahí escribe Axel Torres, uno de mis periodistas deportivos favoritos y de referencia. Los colaboradores del portal escriben de todo. Literal, de todo. Selecciones y clubes. Equipos de edad mayor y categorías menores. De torneos en las 6 confederaciones que reconoce la FIFA. Como se dice en Guatemala, no le hacen el feo a nada.

Por esa razón es que Catar está en mi radar desde hace ya algunos años. Por ejemplo, desde 2014 sabía que la selección catarí fue campeona invicta de la Copa de Asia Sub 19. Al siguiente año jugó el Mundial Sub 20, en el que no le fue tan bien pero fue un hito para el pequeño país productor de gas natural.

Cuatro años después, en el actual 2019, Catar fue campeona de la Copa Asia. Lo hizo permitiendo solo un gol en contra y fue en la final que ganó con cierta holgura 3-1 a Japón, la potencia asiática por tradición. Las razones, según Axel Torres en su artículo “Asia es de Catar”, son “su infinita capacidad financiera ha sido materia gris, metodología de entrenamiento, formadores y técnicos de primer nivel”.

El error sería pensar que Catar es un rival a modo

La metodología de entrenamiento la consiguió gracias a la Academia Aspire, el megaproyecto gubernamental que abrió en 2004 y que es el principal productor de futbolistas cataríes en la actualidad. Según el New York Times, para el 2014 el proyecto ya había visto a través de su trabajo de scouting a más de 3.5 millones de niños alrededor del mundo. La academia recibe a niños desde los 6 años, los educa y los forma como atletas hasta convertirse en profesionales. Es parte del proyecto “Qatar National Vision 2030”, que incluye cultura, educación, y otros aspectos de la sociedad, pero la fecha límite para el fútbol es ocho años antes, para el 2022 cuando albergue la máxima competición a nivel mundial: La Copa del Mundo de la FIFA.

Por materia gris, Axel Torres se refiere a los  técnicos españoles que el país asiático ha contratado para desarrollar su fútbol. Empezando por el actual seleccionador nacional, Félix Sánchez Bas, de origen catalán, Mikel Antía, coordinador de selecciones de 13 a 19 años, o Juan Luis Delgado, coordinador de scouting. También hay que incluir a Xavi Hernández, que aún juega en el Al Saad de la liga catarí pero que es entrenador de las divisiones inferiores y es parte del equipo técnico del club.

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La capacidad financiera es obvia. Los recursos naturales le permiten la construcción de la academia, que incluye el Aspire Dome, el domo de usos múltiples de interior más grande del mundo. También les permite que los jugadores de la academia viajen a entrenarse a las divisiones inferiores de clubes europeos, como cuando diez jugadores de la academia entrenaron en las instalaciones del Villarreal en el 2017. Y si ellos no viajan, organizan torneos de edad limitada en la que invitan a las academias de los clubes más importantes del mundo a participar con todo pagado.

Catar es el modelo que Guatemala debe seguir como selección que busca convertirse en un protagonista internacional en el fútbol. Salvando las distancias económicas, sí se puede imitar las metodologías, las formas y, sobretodo, la planificación y la paciencia. Hace 15 años, el país asiático no figuraba en el mapa del deporte más popular del mundo. Hoy, es campeón de su confederación en distintas categorías y albergará el próximo Mundial. Además, en junio competirá en el torneo Sub 21 más importante del año y es el invitado de la Conmebol para participar en la Copa América.

No es que Guatemala no pueda ganarle a selecciones como Francia o Brasil. El error sería pensar que Catar es el rival a modo para regresar con puntos de Tolón. El objetivo de nuestra selección Sub 21 debe ser competir con seriedad y regresar con el aprendizaje que supone una competencia de esta categoría.