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Hasta la jornada 15 del Apertura 2018, los porteros extranjeros en Guatemala han jugado 6,750 minutos. Esta cifra representa el 41.6 por ciento de los minutos totales que los arqueros han disputado en el torneo. Si lo comparamos con las ligas de los dos países que representaron a Centroamérica en Rusia 2018 (Costa Rica y Panamá), la cantidad de minutos es, por lo menos, llamativa.

En el mismo número de fechas en la Liga Panameña de Fútbol, los porteros nacidos fuera del país canalero han disputado un total de 2,070 minutos. Es decir, un 15.33 por ciento del tiempo total de juego, según la página oficial de la competencia. La principal razón es porque únicamente hay inscritos cuatro porteros no nacidos en Panamá.

De ellos, únicamente dos se podría decir que son titulares. El argentino Gianfranco Cao del Universitario y el dominicano Miguel Lloyd del Árabe Unido, ambos con 11 partidos jugados. Los otros dos porteros, ambos nacidos en Colombia, han jugado 90 minutos en total. Poco o nada.

Respecto a la liga de Costa Rica, la comparación deja de ser llamativa y se convierte en una señal de alarma. Según la página oficial de la UNAFUT, todos los porteros inscritos en el Apertura 2018 son nacidos en Costa Rica. No hay ningún portero extranjero que juegue actualmente en la liga tica.

En Guatemala hay seis porteros extranjeros inscritos en el Apertura 2018: Los uruguayos Javier Irazún (Comunicaciones), Álvaro García (Cobán Imp.) y Bernardo Long(Xelajú MC). Los ticos Adrián de Lemos (Antigua GFC) y Víctor Bolívar (Malacateco) y el panameño José Calderón (CD Guastatoya). Todos ellos titulares en sus equipos, con excepción de Álvaro García que perdió su puesto en el once inicial tras la jornada 7 del torneo.

Otro aspecto curioso de los porteros extranjeros en la liga de Guatemala, es que los seis mencionados anteriormente juegan en los equipos que están en los primeros seis lugares de la tabla de posiciones. Si el uruguayo Álvaro García llegara a retomar la titularidad de los Príncipes Azules, podríamos ver una fase final sin porteros nacionales titulares en sus equipos.

Seis de los 12 equipos que juegan la temporada 2018/2019 tienen al menos un título de campeón. De estos clubes, sólo CSD Municipal juega con un portero guatemalteco como titular (Paulo César Motta). Claro indicio de que los equipos con mayor poder económico optan por contratar extranjeros para esa posición. Mientras que los que tienen menor capacidad adquisitiva, deben destinar esos fondos para fichar en otras posiciones que consideran más importantes. Pero los que pueden tener en sus filas a un portero nacido fuera de Guatemala, generalmente lo hacen.

En nuestra pieza central del segundo mes de Cuatro Tres Tres, Ricardo Trigueño Foster nos señala que hay muchas personas dentro del fútbol que aún piensan que no hay talento en el país para esta posición. Aunque el ahora portero de Iztapa asegura que no es así, también afirma que los procesos de formación no se respetan y la paciencia es poca o nula.

También es preocupante cuando dice que en el 2008, hace apenas diez años, aún no existían trabajos específicos para porteros en los entrenamientos de un equipo profesional de Liga Mayor, al menos no donde él jugaba en ese momento. Aunque esto ha cambiado en los últimos años, no deja de ser alarmante que hace tan poco tiempo los guardametas no se entrenaran con ejercicios propios de la posición. Otro indicio de la escasa producción de porteros que hay en el país.

Trigueño Foster sonrió cuando se le preguntó sobre si esto también es fruto de un aspecto cultural como es enviar al «gordito» como portero en las chamuscas. Como diciendo que esa posición es para los que tienen peor condición física o menos talento para el juego. Total, ¿quién quiere ser portero en un partido de la cuadra? Parece que todos le huyen (o le huimos, si nos ponemos auto críticos).

El tema generacional también parecer estar teniendo ciertas dificultades. La gran mayoría de porteros nacionales de la liga supera los 30 años. Daniel Martínez y Byron Ramos en Chiantla tienen 39 y 37 años respectivamente. Trigueño Foster está en 38, Motta tiene 36 o Manuel Sosa con 31.

Sólo cuatro equipos de la liga tienen porteros nacionales menores de 30 años con cierta regularidad. Primero, Javier Romero, el más jóven de los titulares con 24 años, en Deportivo Petapa, aunque en circunstancias especiales por la fuga de jugadores y las dificultades que tuvo el equipo periquito para conformar su plantilla. Iván Pacheco (26) en Cobán Imperial, que se ganó la titularidad a partir de la jornada 8 del torneo. En Siquinalá, Luis Tatuaca y Ricardo Méndez, ambos con 28 años, se han dividido los minutos. Juan José Santos con 27 años (Sanarate FC) cierara la lista con 269 minutos jugados en el Apertura 2018.

Al revisar la actividad de los porteros menores de 25 años, los minutos son aún más escasos. Nicholas Hagen (22), Fredy Pérez (23), Johnny Navarro (24) y el ya mencionado Javier Romero nacieron después de 1993, pero solo el último ha disputado minutos en el torneo. El resto no ha tenido actividad.

El poder económico de los clubes en Guatemala es mayor al del resto de ligas de Centroamérica, lo que provoca que se paguen mejores sueldos y en consecuencia más extranjeros quieran y puedan venir a nuestra liga. No es malo la cantidad de minutos que juegan los porteros no guatemaltecos. Los seis inscritos en el Apertura 2018 están a un nivel altísimo y aportan al crecimiento de la competición. Incluso tenemos a un portero convocado en el Mundial como es el panameño José Calderón.

El llamado de atención debe ser al fútbol nacional en general. A la federación, a la liga, a los clubes e incluso a la afición. Como dijo Trigueño Foster, nos falta paciencia. Costa Rica lo sabe y por eso en el 2016 abrió una escuela de porteros dirigida por el mítico Luis Gabelo Conejo, portero de la selección tica en el Mundial de Italia 1990 con el fin de seguir produciendo jugadores de altísimo nivel.

El objetivo debe ser formar porteros que le puedan competir a los extranjeros y, a futuro, poder pensar en una liga en el que el jugador nacional sobrepase a los porteros internacionales en condiciones. Así se evitaría que la mitad de los equipos deban voltear fuera de nuestras fronteras para conformar sus plantillas.