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Por: Juan Carlos Ortega

Era una fría tarde de diciembre en San Miguel Petapa, transcurría el 2012 y me encontraba en el Estadio Julio Armando Cobar listo para disfrutar del debut de Guatemala en el torneo clasificatorio de Uncaf rumbo al Mundial Sub-17.

Desde que tengo memoria, los partidos de selección nacional siempre me han apasionado, sin importar la categoría, y en esa ocasión quise ir al campo para apoyar a la azul y blanco para observar al futuro del fútbol guatemalteco. Esta generación contaba con varios jóvenes prometedores, como Paolo Ortiz, Luis Pablo Samayoa, Allen Yanes y Andy Ruiz. Curiosamente, el jugador que más me sorprendió y despertó mi curiosidad fue uno que no conocía hasta ese día.

A Nicholas Hagen lo vi por primera vez durante ese aburrido y decepcionante empate sin goles contra Nicaragua. En el transcurso del partido, Hagen tuvo un par de intervenciones interesantes, a pesar de ser un encuentro con un ritmo de juego lento y con pocas llegadas. El arquero chapín resaltaba sobre los demás debido a su liderazgo dentro de la cancha, la sensación de tranquilidad al jugar y su prominente físico, algo poco común en nuestro país, más cuando se trata de jóvenes de 16 años.

Luego del pitazo final, me quedé con un grato sabor de boca con respecto a las condiciones del dueño de la portería nacional y luego de indagar un poco, me enteré que ese joven rubio y espigado, que usaba el número 1 en la espalda, pertenecía a las categorías especiales de Antigua GFC.

Con el transcurrir de los partidos, Nicho se convirtió en una de las figuras del cuadro guatemalteco y la selección logró su boleto para el Campeonato Sub-17 de la Concacaf, con sede en Panamá. A pesar de tener una participación aceptable, el sueño mundialista de Guatemala sería arrebatado en la instancia de cuartos de final por la selección mexicana, posterior subcampeón de la Copa del Mundo en Emiratos Árabes Unidos.

Esta competencia internacional sirvió como vitrina para Hagen y sus sobresalientes actuaciones en fase de grupos frente a Estados Unidos y posteriormente contra México sirvieron para que algunos equipos norteamericanos pusieran sus ojos sobre él.

El arquero chapín resaltaba sobre los demás debido a su liderazgo dentro de la cancha

Para ser honesto, al finalizar dicho campeonato le perdí la pista al que fuera uno de los jugadores más destacados de la selección nacional en tierras canaleras. Pasaron los días y gracias a Twitter, mi red social favorita, me enteré que el FC Dallas se había hecho con sus servicios. Nicho se incorporó a las fuerzas básicas del conjunto de la MLS y durante un año alternó entrenamientos entre el equipo mayor, con el cual por cuestión de edad no podía ser inscrito, y el cuadro de fuerzas básicas.

Desde aquella tarde de diciembre, a Nicho se le veían grandes condiciones en el arco. Debido a su estatura, uno de sus fuertes siempre ha sido el juego aéreo y la seguridad que posee a la hora de descolgar balones provenientes desde la frontal. Con el transcurrir de los años, Hagen ha demostrado un gran juego con el balón en los pies, cualidad que es de vital importancia en el fútbol moderno, y una salida limpia desde el fondo.

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En mi opinión, su mejor atributo en la actualidad sale a relucir en los momentos en los cuales su equipo más lo necesita. Nicholas posee una excelente reacción para contener tiros lejanos y posee reflejos de primer nivel al momento de achicar en el área. Usando la longitud de sus extremidades, Hagen logra reducir el espacio y hacer la portería lo más pequeña posible ante el remate rival.

Durante la última fecha FIFA, el director técnico interino de la selección guatemalteca, Amarini Villatoro, dio total confianza al portero formado en la Academia de Futeca y este respondió con dos porterías imbatidas y una memorable actuación contra Costa Rica, partido en el cual Hagen fue la figura debido a sus reiteradas intervenciones para salvar al combinado nacional del empate.

Han pasado un poco más de seis años desde de la primera vez que vi a Nicho bajo los tres palos, y el actual portero rojo vive, posiblemente, el mejor momento de su carrera. Hagen va encaminado a convertirse en lo que todos los aficionados del fútbol chapín esperamos: ser el presente y el futuro de la portería nacional.