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Cultura fútbol no son aficionados que tiran piedras al bus del equipo visitante o jugadores que espetan los insultos más bajos al rival. Estos no son ejemplos de personas con cierto nivel de civilización. Todo lo contrario. En ocasiones el fútbol está lejos de ser culturalmente aceptable ante los ojos de la persona ajena al deporte.

Obviamente, las actitudes enumeradas al inicio de este editorial, el décimo de Cuatro Tres Tres, también se replican en cualquier ámbito de la vida. Borrachos que pelean en un bar porque Pedro se le quedó viendo a la novia de Juan, funcionarios con la ortografía digna de un limitado intelectual o el que se cola porque se cree “más vivo” que los demás en el tránsito de la ciudad. Con el permiso de TNT, pasa en la vida y pasa en el fútbol.  

Que el fútbol tenga ciertas actitudes opuestas al orden no lo convierte en un fenómeno anti cultural. Todo lo contrario, si nos vamos a la definición de la Real Academia Española entenderemos que este juego es cultura. La RAE la define como el conjunto de modos de vida y costumbres. El fútbol, por supuesto, reúne muchos modos de vida.

Aquel aficionado que cada dos domingos se enfila al estadio, el gordito en sus treintas que juega cada lunes con sus amigos de la infancia en algún complejo amateur, el papá que dejó de ir al estadio porque “el fútbol no es como antes” pero que no se pierde un partido en el televisor. Todos son modos de vida dentro del fútbol.

Existen códigos culturales, que nos ayuda a entender los distintos significados que las personas dan a las cosas de manera inconsciente. Por ejemplo, un objeto redondo siempre será una pelota para un futbolero. El 10 siempre será para el más talentoso y mejor si es zurdo de toque fino y visión periférica. Un rectángulo siempre será una cancha de fútbol y el color amarillo siempre representa al malo de la película que usa su silbato cual guante de Thanos para destruir a su equipo.

También existe un código en la comunicación. Sin importar si yo hablo español y a mi lado tengo un inglés y al lado de él hay un chino que está acompañado de un francés, todos vamos a entender el grito de gol. Y nos vamos a abrazar si la anotación la hizo el equipo que los cuatro apoyamos. Sabemos que “profe” es esa forma rara de dirigirnos al árbitro y que una “pared” no es cuestión de albañiles sino una de las coreografías más simples pero efectivas en el fútbol.

En el fútbol yo he aprendido mucho más sobre la condición humana y sobre la ética de los hombres que en casi ningún otro lugar

Albert Camus

Por supuesto que habrá actitudes del fútbol “culturalmente no aceptables”, pero serán así para el que no creció dentro de la cultura fútbol. El que no creció rodeado de grama, “tacos” y un balón, es aquel vecino que desaprueba que el perro duerma en la cama solo porque a él nunca lo dejaron tener mascotas. Y eso es bastante triste.

Dice Albert Camus que en el fútbol aprendió más sobre la condición humana  y sobre la ética de los hombres que en casi ningún otro lugar. Eso es porque el fútbol transmite los aspectos más esenciales del hombre. Eso es porque el fútbol es cultura, porque vivimos en una cultura fútbol.

Editoriales Cuatro Tres Tres del 2019: