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Las oportunidades en el fútbol están contadas; destinadas a aquellos que entrenaron y sacrificaron lo que otros no quisieron, o no pudieron. En realidad, también aplica para la vida, para, por fin, tener esa gran oportunidad, primero hubo semestres de desvelo en la universidad o días laborales de 15 horas; tener que subirse a tres camionetas para llegar al lugar de destino después de dos horas de tránsitos. Intentar y fallar. Levantarse y caerse. Ilusionarse y decepcionarse.

Las oportunidades en el fútbol están contadas

Detrás de la profesión de futbolista, y también incluimos la de entrenador, hubo años de madrugar para entrenar antes de ir a estudiar, de viajar del pueblo de origen a la ciudad capital para formarse, de perderse eventos familiares porque los sábados y domingos son día de partido, de no comer esa hamburguesa de la temporada o nunca experimentar los excesos de la juventud como el resto de los amigos.

Para ser futbolista se tiene que dejar mucho atrás. Por eso, las oportunidades son pocas y usualmente le llegan a aquellos que lucharon por ellas. Este mes en Cuatro Tres Tres fue pensado en el día a día de quienes se ponen la camisola y regresan a casa sudados, enlodados, fatigados por ir a buscar la puerta que abra un mejor futuro.

Por eso, acudimos con el único entrenador guatemalteco que dirige en el extranjero y hablamos con Ricardo Trigueño Foster, uno de los pocos porteros nacionales con continuidad en la última década.  Ambos ejemplos de sacrificio, de entrega y esfuerzo para lograr lo que muchos otros solo vemos por televisión, que estamos muy lejos de vivir en carne propia.

Nuestro segundo mes incluye el reportaje sobre los directores técnicos nacionales, una reflexión sobre los porteros guatemaltecos en nuestra liga y la entrevista con Trigueño Foster. Haremos también una crónica de lo que implica para un equipo capitalino ir a jugar a Iztapa, nuevos artículos del Lado B y nuestras ya recurrentes recomendaciones.

La pelota no se detiene, nosotros tampoco.