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Por: Álvaro Ortíz

Hoy a mis 27 años de edad, puedo decir que nunca vi a la Universidad de San Carlos descender a la  Segunda División del fútbol guatemalteco. No es un orgullo, es un hecho.

A finales de los 90 mi mejor amigo de la primaria era aficionado de la Antigua GFC por sus padres y abuelos. Las mismas razones por las que la “U” es el equipo de mi vida. Todavía recordamos aquellos Cuartos de Final en 199 cuando eliminamos en el Pensativo con un gol del “Memo” Rivera a los coloniales.

Pasaron los años y Antigua descendió a la ‘C’, luego resurgió y ganó tres estrellas para su vitrina. Es más, los dos un poco mayores nos burlamos del descenso de Aurora a Segunda (rival histórico deportivo e ideológico de Universidad).

Pero ojalá hoy estuviera hablando de mi niñez o de Antigua GFC. Hoy estoy en mi computadora tratando de escribir sobre lo que puede llegar a pasar este domingo en el corazón de todos los aficionados de la U.  Si el equipo de Rigoberto Gómez no gana en Mixco y Carchá no le gana de visitante a Jocotán seguramente llame a mi compañerito y le pida algún consejo. Ojalá me conteste.

Descender no es el fin del mundo, hasta la Juventus de Turín lo vivió. Quizás a Segunda División ( la‘C’) en Guatemala siendo un histórico como la Universidad de San Carlos sí lo sea. En esta Semana de Pascua el equipo más longevo de nuestro fútbol, a sus 98 años de historia, necesita un milagro para mantener la categoría.

…nos tocó apoyar a Aurora por primera vez en la historia.

Ni en las peores pesadillas, un aficionado de un equipo de ‘la Mayor’ en 2016 se imagina que en tres años el club de sus amores compita en dos divisiones inferiores. Algo así como la pesadilla del Sunderland en Inglaterra, pero en versión nuestra: tragedia en el Revolución.

Muy atrás quedan aquellos días de ilusión y sueños. Desde el histórico equipo de Estudiantes de Medicina de mi abuelo, el Ballet Azul de mis padres, el equipo de Fredy García de mi infancia y el de Kamiani campeón goleador de la nueva generación de mi familia. Hoy todos somos del equipo de la Chula, Tyson Núñez y el resto del plantel.

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También del equipo de canteranos y estudiantes que se pusieron la camiseta azul profunda con el escudo de la Carolinjia en el pecho izquierdo el torneo pasado, cuando la Fundación, patrocinadores y Rector olvidaron al equipo de todos los estudiantes a dos años de su centenario.

En estas dos semanas donde nos tocó apoyar a Aurora por primera vez en la historia, empatar de local y todavía no abrir el ataúd. Hoy zona 12 le reza a la Chabela como en Valencia, España (lugar donde vivo) a la Virgen de los Desamparados.

Nuestra forma de hacer periodismo: «Sin prisa»

Perdón a mis padres y primos en Guatemala por no estar sufriendo con ustedes este año de tinieblas. De cara a futuro, en caso no se nos del milagro, espero que el equipo cumpla 100 años y mis hijos en un mañana sean el amigo de la primaria de algún otro patojo que era de la U.

¡VAMOS LA U!