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El descenso del Deportivo Petapa es un riesgo latente para muchos de los clubes de la Liga Nacional. Guastatoya, Siquinalá, Chiantla, Malacateco, Iztapa y Sanarate tienen una relación muy ligada a sus municipalidades. En algunos equipos, el presidente del club también es el alcalde del municipio.

Las elecciones definirán en muchos casos el destino de estos clubes. Un cambio de alcalde por una persona “ajena” al fútbol o que no tenga a este deporte entre sus prioridades para su municipio puede significar una reducción de los fondos que se destinan a estos clubes.

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A esto debe sumarse que la Contraloría General de Cuentas ya ha advertido que perseguirá el destino de los fondos públicos en las municipalidades y, visto lo de Petapa, es altamente probable que aún cuando el alcalde mantenga la visión futbolera, sea la CGC quien ordene reducir lo invertido en los equipos de fútbol.

El escenario empeora en aquellos que no tienen el respaldo de su afición en los partidos de local. Guastatoya, vigente bicampeón del fútbol nacional, no ha superado en ninguno de sus partidos como local los 1,000 aficionados durante el Clausura 2019.

El Deportivo Petapa es un llamado a la reflexión para dirigentes y para la afición.

Iztapa y Siquinalá padecen la misma situación. Otro equipo es Malacateco, que apenas una vez superó los 1,000 aficionados. Tener tan bajo poder de convocatoria tiene un efecto dominó endémico en los clubes de fútbol. Aleja patrocinadores y reduce montos contractuales, lo que no permite que se puedan contratar jugadores de calidad y se fracase en lo deportivo.

El Deportivo Petapa es un llamado a la reflexión para dirigentes y, por que no decirlo, para la afición. El descenso a la Primera División está consumado, pero esto no se detiene. Si la mala gestión y la falta de apoyo persiste, los descensos continuarán.

Equipos de antaño e historia como CSD Suchitepéquez y la Universidad SC son muestra de ello. El primero disputará el repechaje por no descender el próximo sábado y el segundo ya descendió a la Segunda División. El “infierno” no perdona a nadie y lo mejor es mantenerse tan alejado como se pueda.

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Deportivo Petapa hizo 67 puntos durante la temporada 2017/2018 de la Liga Nacional de Guatemala. Menos de un año después, se hizo oficial su descenso a la Primera División y no alcanzará ni la mitad de los puntos de la campaña anterior. Es válido decir que el equipo perico inició su camino a Primera División desde abril del 2017, cuando la Contraloría General de Cuentas sancionó a la municipalidad de San Miguel Petapa al considerar “improcedente” el pago de 7.9 millones de quetzales para el funcionamiento del club perico. Ramiro Cepeda, entrenador del club de junio del 2016 a mayo del 2018, luego afirmaría que los salarios del plantel eran cubiertos totalmente por la municipalidad. Para un club como Petapa el panorama era poco alentador. Perder el apoyo de la comuna ponía en jaque la estadía del Deportivo Petapa en la Liga Nacional. A partir de junio del 2017, todo fue cuesta arriba para el equipo perico. En el 2018, apostaron por Claudio Albizuris y Gonzalo Romero como «embajadores» del club pero pasaron sin pena ni gloria. También presentaron a Marco Pappa como parte de la plantilla pero no jugó ni un minuto y apenas fue parte del equipo por 53 días. Los problemas económicos y decisiones administrativas cuestionables provocaron resultados deportivos negativos hasta consumar el descenso el 18 de abril pasado. Lee el artículo «Crónica de un descenso» completo en el link de nuestra biografía. #CulturaFútbol #Guatemala #DeportivoPetapa #LigaNacional

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