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Comúnmente en Guatemala, el 4 de agosto se celebra la feria patronal de Mixco en honor a Santo Domingo de Guzmán. Esta celebración es motivo de alegría para los presentes y reúne a una gran cantidad de personas. Pero este año, en adición a dicha festividad, la zona 1 de este municipio se encontraba rodeado de un ambiente festivo debido a que el Deportivo Mixco se estrenaba como local en Liga Nacional y esto ocasionó un gran revuelo para la gran mayoría de mixqueños.

Las inmediaciones del recinto deportivo, que lleva el mismo nombre que el patrón de Mixco, se encontraban abarrotadas de gente. Los gritos de los revendedores se hicieron presentes y un grupo de personas se acercaban a los carros para ofrecerles parqueo a veinte quetzales. La fila para ingresar al estadio era larga, pero el inconfundible olor a chicharrones hacía que esta fuera menos tediosa. Un gran número de aficionados prefirieron evitar esta larga espera y disfrutaron de estas delicias sentados en sillas de plástico, al mejor estilo de feria, con una cerveza en mano.

A pesar de la multitud, el ingreso al Estadio Santo Domingo de Guzmán fue fluido y relativamente rápido. La tribuna estaba llena de camisetas azules y blancas, ambas con detalles fosforescentes, colores característicos del equipo y de la Municipalidad de Mixco. Niños, adultos y ancianos hacían que esta fiesta tuviera matices familiares y en la cara de cada uno de ellos se podía observar la ilusión de ver al club de sus amores. Era más que evidente la felicidad de los más pequeños y la satisfacción de los más grandes, todo esto generado por la alegría de poder presenciar el debut de su equipo como local en Liga Nacional.

Las bocinas del estadio retumbaban al máximo y la persona encargada del micrófono anunciaba con gran energía las alineaciones. Mientras los jugadores realizaban el respectivo calentamiento, la afición mixqueña aplaudía a cada uno de los suyos y, como era de esperarse, abucheaba cada movimiento de los jugadores rivales. Al finalizar la entrada en calor, el ilustre alcalde de este municipio hizo su tan esperada aparición: Neto Bran se paseó por la gramilla del Santo Domingo de Guzmán entre un mar de aplausos y alguno que otro insulto. Su entrada al palco fue digna de una estrella de cine y su look se asemejaba al de un rockstar. Todos los ojos estaban sobre él y por un instante la afición pasó más tiempo pendiente de su alcalde que del inicio del compromiso.

Ambos equipos salieron a la cancha entre gritos de aliento y el resonar de los tambores por parte de la porra mixqueña. La gradería se pintó en su totalidad de azul y el humo proveniente de lo más alto del graderío envolvía a la tribuna en un ambiente puramente futbolero. Queda como anécdota el inconveniente con la red de la portería norte del estadio, que se encontraba rota en una de sus orillas, al más puro estilo de las ligas amateur del país. Esto no causó mayor retraso y con el pitazo inicial se oficializó el debut del equipo chicharronero como local en la máxima categoría del fútbol nacional.

El comienzo del duelo fue parejo y ambos equipos parecían un poco acelerados a la hora de tomar decisiones. Marco Pappa, flamante contratación mixqueña, comenzó a pedir la pelota e intentó ser el motor del equipo. La primera jugada vistosa fue una ruleta de Pappa que continuó con un intento de caño por parte de Pedro Samayoa. Estas acciones de fantasía hicieron que el público se levantara y se metiera de lleno al partido. Todo pintaba bien para los Chicharroneros, ya que el encuentro estaba en su dominio, hasta que llegó el minuto 20 de juego. Un balonazo largo entre los centrales fue suficiente para que Luis Martínez colocara el balón por arriba del guardameta Luis Tatuaca y consiguiera así el primer gol del partido. Guastatoya pegó primero y tras la anotación, la primera parte fue a favor de los pecho amarillo.

Con el término de la primera mitad llegó el show del entretiempo. Los patrocinadores del equipo fueron los encargados de animar a la gente regalando camisetas, balones y pachones. En su afán por agarrar uno de estos regalos, un par de personas perdieron el equilibrio y estuvieron a punto de caerse. Afortunadamente, no pasó a mayores y quedó como un recuerdo gracioso para todos. Ironman y Spiderman hicieron su aparición en la gramilla y  fueron la sensación entre los niños, los cuales llenaron de risas y chistes las graderías del estadio.

Luego del show de medio tiempo, ambos equipos regresaron al terreno de juego. Para sorpresa de la afición, Julio Gómez, entrenador del Deportivo Mixco, sacó del campo a sus dos fichajes estrella, Marco Pappa y Jean Márquez. La segunda parte fue totalmente a favor de Mixco. Los cambios realizados hicieron que el equipo tuviera más profundidad y las oportunidades de gol se hicieron presentes. El balón parado fue el arma favoritas del cuadro chicharronero y un tiro de esquina con dirección a la cabeza de Eddy Aragón se convirtió en la primera oportunidad clara para anotar.

El defensor central mixqueño continuó siendo una amenaza para Guastatoya, y luego de una asistencia de Hamilton López, Aragón volvió a rematar en las alturas con hacia la portería rival, aunque este segundo intento quedó en las manos de Josualdo Rodríguez, arquero de Guastatoya. Deportivo Mixco siguió insistiendo con la fórmula que le dio resultados, el juego aéreo, y tras un tiro libre en las cercanías del área, llegó la tan ansiada anotación. La tercera fue la vencida para Eddy Aragón, quien con un letal cabezazo anotó el empate al minuto 63 y con eso el primer gol en Liga Nacional para los Chicharroneros

Tras la anotación mixqueña, la lluvia comenzó a asomarse por el Estadio Santo Domingo de Guzmán. La brisa y el fuerte viento daban a entender que tarde o temprano el cielo se caería y las nubes grises precisaban un inminente aguacero. Con las primeras gotas de agua llegó un grito en tono de broma. “Apúrense muchá, metan gol que va a llover”, se escuchó al otro lado de la tribuna y la mayoría del público no pudo contener la risa. La llovizna no detuvo a la afición de Mixco y el apoyo se mantuvo con igual o mayor intensidad. Con la lluvia llegaron también las sombrillas, las chumpas y los tan conocidos nailons. Con todos estos elementos, el estadio se convirtió en un mar de colores.

El resto del partido fue un asedio absoluto por parte de Mixco. Los balones largos fueron un suplicio para Guastatoya y la zaga amarilla sufrió una y otra vez las llegadas por arriba de Minor López Campollo. La segunda anotación mixqueña se acercaba y el ambiente estaba repleto de una sensación inminente de peligro en el arco rival. Para infortunio de la afición local, el grito de gol quedó ahogado en la garganta de todos y el encuentro finalizó con un divertido empate a uno.

El plantel del Deportivo Mixco se reunió en el centro del campo para agradecerle a la afición por su apoyo y el público le rindió un homenaje de pie a cada uno de los jugadores. La porra continuó alentando y los aplausos fueron subiendo cada vez más su intensidad, hasta llegar a convertirse en una ovación de pie. Al final, un par de futbolistas se acercaron a la malla que separa la tribuna con el campo de juego a saludar a sus familiares y estrechar la mano de algunos de los aficionados chicharroneros.

Poco a poco el Estadio Santo Domingo de Guzmán se fue vaciando. El público que llenó casi en su totalidad este escenario deportivo comenzó a caminar lentamente hacia la salida.  El encuentro tuvo un sabor agridulce, ya que el empate no hizo justicia a lo sucedido dentro del terreno de juego. El equipo demostró tener nivel para competir en Liga Nacional y los aficionados fueron testigo de ello.

Mientras la lluvia caía, los espectadores siguieron caminando. Como es costumbre, muchos de ellos sacaron la faceta de director técnico que todo amante del fútbol tiene y comentaron entre ellos lo que a su parecer se pudo hacer mejor para salir victoriosos. A pesar de no conseguir los tres puntos, la afición mixqueña estuvo a la altura de un partido de Liga Nacional y el 4 de agosto de 2019 será recordado como un día histórico para el Deportivo Mixco. En los libros de historia quedará guardado como la fecha en la cual hicieron su debut como local en la máxima categoría del balompié guatemalteco.