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Por: Juan Carlos Ortega.

Comunicaciones es un club acostumbrado a la grandeza y a los éxitos. Este estatus de equipo grande se lo ha ganado a través de los años. La historia los sitúa como la institución más ganadora del fútbol guatemalteco, junto a su acérrimo contrincante Municipal.

A pesar de esto, en los últimos años, los Cremas han atravesado un camino lleno de altibajos, escasez de buen fútbol y una sequía de títulos. Han pasado ya ocho torneos desde la última vez que lograron situarse en lo más alto del balompié guatemalteco y cada campeonato que pasa sin proclamarse victorioso es una decepción para los aficionados. La situación llegó a su punto más crítico en el Clausura 2018, cuando el club albo no logró clasificar a la fase final de dicho torneo.

De cara al Apertura 2019, Comunicaciones ha formado un equipo altamente competitivo y plagado de los mejores jugadores de la liga con el fin de estar de nuevo a la altura de su historia. Existe una teoría la cual dictamina que para que exista orden, se necesita a su vez del caos: esta aplica a la perfección para los Cremas, ya que a partir de varios torneos grises y llenos de caos, están produciendo un cambio que lleva como máximo exponente el orden.

El inicio de esta revolución se dio el 11 de mayo, tras un empate a uno contra Guastatoya en el Estadio Nacional Doroteo Guamuch que a la postre iba a significar la eliminación del club crema de la fase final del torneo. Ese mismo día Pedro Portilla, entonces presidente albo, tomó una decisión fundamental para su futuro y por ende para el porvenir del club. Tres días más tarde, el directivo mexicano presentó su renuncia como máxima autoridad de Comunicaciones, y con eso dio por concluido el período más exitoso en la historia del equipo.

El segundo gran paso sucedió dos semanas después de la renuncia del empresario mexicano. Ese día se confirmó lo que era un secreto a voces: Juan García, ex gerente de Antigua GFC, se convirtió en el nuevo presidente crema y enseguida se dio a conocer el verdadero bombazo: la oficialización del encargado de brindarle al club una estructura sólida y un estilo de juego definido. Mauricio Tapia fue presentado como nuevo timonel albo y esto ratificó el inicio de una gran revolución en Comunicaciones.

La RAE define la palabra revolución como “un cambio rápido y profundo en cualquier cosa”, y justamente eso fue lo que sucedió en el núcleo de la institución blanca. Solamente un par de días después de la presentación del DT argentino, Comunicaciones comenzó a romper el mercado de fichajes y presentó a sus nuevos refuerzos de cara al Apertura 2019.

Los primeros en llegar fueron Alejandro Galindo, mediocampista formado en el fútbol colombiano y campeón en cuatro ocasiones con Antigua GFC; Ángel Rodríguez, delantero hondureño nacionalizado guatemalteco bicampeón con Guastatoya; Agustín Herrera, tetracampeón de goleo del fútbol nacional y máximo anotador histórico de Antigua; José Calderón, campeón con Guastatoya y mundialista con Panamá en Rusia 2018; y José Manuel Contreras, ídolo crema y capitán del actual monarca del balompié nacional.

Luego de esta avalancha de fichajes, se confirmó la contratación de Stefano Cincotta, lateral izquierdo con fuerzas básicas y experiencia en el fútbol alemán proveniente de Guastatoya, y de Fredy Thompson, de un viejo conocido del club y guerrero de mil batallas. Con esto Comunicaciones dio un golpe sobre la mesa y se situó como el mejor plantel del fútbol guatemalteco y máximo aspirante al título.

Este desembolso económico para traer refuerzos estrella hace recordar nostálgicamente a aquel equipo galáctico que el mismo Comunicaciones intentó lograr en el 2005, sin éxito alguno, con la contratación de jugadores como Carlos Pavón, Julio “Puchito” Medina y Mauricio Solís. La gran diferencia radica en que esta vez el club se inclinó por contratar a futbolistas con renombre, y que a su vez poseen recorrido y experiencia en Liga Nacional.

Con estos cambios, que vienen desde la dirigencia hasta los jugadores, Comunicaciones busca retomar su lugar en la cima del fútbol guatemalteco y volver a conquistar el título de campeón. Los resultados, y sobre todo el funcionamiento en la pretemporada, hacen ilusionar a la afición crema. A su vez, el rendimiento de las nuevas incorporaciones ratifica la misión del club albo, la cual es conseguir la tan ansiada estrella número 33.

La única interrogante con respecto a las contrataciones y a la gestión del plantel recae en la edad, ya que la plantilla de Comunicaciones tiene un promedio de 28 años, lo cual hace parecer este nuevo plan una solución a corto plazo. Más allá de esta situación, lo importante es devolverle la grandeza al club y es de esperarse que con los resultados a su favor haya tiempo para realizar el cambio generacional pertinente. Mientras tanto, la de la directiva, el entrenador y los jugadores poseen una misma misión: volver a ser campeones de la Liga Nacional y trascender en el ámbito futbolístico centroamericano.