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Los hombres de las oficinas en Suiza, los que manejan el fútbol vestidos de traje y corbata, publicaron una nueva actualización de la Clasificación Mundial de la FIFA. Énfasis en lo de traje y corbata porque, por ejemplo, Gianni Infantino, de profesión abogado, nunca tocó una pelota pero ahí está como el presidente de la institución que tiene más miembros que la propia ONU.

De aquellos que gobiernan pocas veces se pueden esperar formas simples. La nueva Liga de Naciones es un ejemplo más y el ranquin FIFA no se queda atrás. En agosto del 2018 anunciaron una nueva forma de medir a las selecciones que, en palabra de ellos, se tardaron dos años probando algoritmos y discutiendo cuál era la forma más adecuada de hacerlo.

Sí, 24 meses de sus vidas para un ranquin que muchas veces es calificado de inútil pero que está patrocinado por la gaseosa de la felicidad así que para ellos el esfuerzo ya fue recompensado. Esta clasificación mundial nos ha dado cosas raras. Una de ellas fue poner a Polonia como cabeza de serie para Rusia 2018, ya que era la sexta mejor selección del mundo entre las clasificadas al torneo. Por debajo de Robert Lewandowski y sus amigos estaban equipos como España, Croacia, Uruguay o Colombia. Polonia terminó último de su grupo en el Mundial.

En la mañana del 04 de abril, antes de ir al gimnasio, publiqué un tuit con la nueva clasificación FIFA. Guatemala ocupa el puesto 143, seis más que en febrero del 2019. Un amigo respondió un a secas “Lesoto” acompañado del emoji riéndose hasta las lágrimas. Mejor reír que llorar, supongo. Porque darse cuenta que un país, sin salidas al mar, que no ocuparía ni un tercio del territorio guatemalteco, y sin historia en el fútbol, esté mejor clasificado está como para meterse a una cueva a hibernar por un largo período.

El reto de Guatemala debe seguir posicionándose en el área

Regresando al tema de los algortimos y de cómo complicar un deporte tan simple como el fútbol, es importante mencionar que dicha fórmula incluye la relevancia del partido. FIFA da un puntaje a cada selección dependiendo si jugó un partido amistoso u oficial y si fue oficial también toma en cuenta la importancia. Da más puntos a un partido en una Copa del Mundo que a uno de la fase de grupos de la Liga de Naciones, por ejemplo. Además, influye en el resultado el ranquin de las selecciones al momento de enfrentarse. Es decir, dan más puntos si le ganas a un equipo mejor clasificado.

Ya explicada, lo más al grano posible, la clasificación mundial, es momento de argumentar porqué considero que Guatemala no está tan mal como hace parecer esa posición 143. El documento en el que FIFA explica la nueva fórmula, incluye las bondades de tan innovadora forma de decirnos que tan buenos o malos somos. Entre ellas está que los equipos pueden mejorar en el ranquin sin importar a qué confederación pertenezcan. Esto quiere decir que cualquier selección de cualquier lugar del mundo le pueda “competir” a las europeas o sudamericanas.

¿Cómo funciona la Clasificación Mundial de la FIFA?

Entonces, sí termina teniendo lógica que Lesoto esté arriba de Guatemala. Sumó puntos importantes porque jugó partidos oficiales por la clasificación a la Copa Africana de Naciones de 2019 pero fue contra Cabo Verde, Tanzania y Uganda (a las últimas dos las enfrentó en noviembre). Solo el empate a cero contra Cabo Verde en la última fecha FIFA le valió para subir 4 puestos en la clasificación. Guatemala, que le ganó a Costa Rica (puesto 38) y Nicaragua (129) subió 6 posiciones pero por ser partidos amistosos sumaron menos puntos.

Antes de la suspensión, Guatemala ocupaba el puesto 79 de la clasificación de la FIFA. Conforme Guatemala siga jugando, y los resultados le acompañen, seguramente estará pronto debajo del puesto 100. A nivel mundial no trae nada evaluar a Guatemala pero a nivel regional sí es un buen indicador de dónde está la selección. En esta actualización, la bicolor ocupa el puesto 15 de la Concacaf, con lo que podría participar en la Copa de Oro, por ejemplo.

El reto de Guatemala debe seguir posicionándose en el área y apuntar a ingresar en el top 10 de la Concacaf. Esto sólo lo logrará compitiendo. La Liga de Naciones que inicia en septiembre próximo será el verdadero indicador del nivel de la selección que, de entrada, parece obligado a ganar a todos sus rivales de la Liga C.