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«Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie. » – Tancredi Falconeri (El gatopardo).

En realidad, Giuseppe Tomasi di Lampedusa, a través de su personaje en la histórica novela que refleja brillantemente a Sicilia, la isla italiana, se refiere a la política. Sobre cómo ciertos personajes se acomodan a los cambios con el fin de mantener el poder. Aparentan una revolución profunda pero únicamente modifican los aspectos más superficiales de la estructura que manejan, sin tocar las bases.

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Cambiar todo para que nada cambie. Hernán Medford alegó que el equipo que recibió en enero del 2018 lo había armado otro entrenador y el resultado fue la eliminación de la fase final. Nunca hubo autocrítica y trece jugadores salieron tras el fracaso del Clausura 2018. Otros trece llegaron.

Como en la política, de nada sirve cambiar personas si el sistema tiene vicios. El método de Medford los tenía y hubiera podido cambiar a toda la plantilla pero obtener el mismo resultado. La responsabilidad en la derrota es del entrenador como del futbolista, pero en proyectos a mediano y largo plazo todo recae en el director técnico.

Tres torneos consecutivos sin fase final es impensable para Municipal.

Hernán Medford cambió todo sin resultados. Esta vez es el turno de Horacio Cordero. No había iniciado la fase final del Apertura 2018 cuando Municipal anunció 12 bajas. No ha terminado el torneo y ya fichó a tres jugadores. Más vendrán pero, como la historia nos dice, de nada sirve si en el fondo todo sigue igual.

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Ya llegaron Othoniel Arce, comprobado goleador en la Liga Nacional; Denilson Hernández, uno de los centrales con mayor proyección en el medio; y José Rosales, el sobresaliente mediocampista que brilló en un discretísimo Deportivo Petapa.

Sumado a los jugadores que mantiene, esta plantilla estará obligada a, como menos, llegar a la final del Clausura 2019. Esta vez, debe cambiar todo para que todo regrese a la normalidad en los Rojos. Otra revolución «lampedusana» sería catastrófica para el equipo propiedad de los Villa. Tres torneos consecutivos sin fase final es impensable para Municipal.