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Antonio García tiene 51 años y en el 2018 cumplió 20 como entrenador de fútbol. La mayor parte de su carrera la ha hecho en las categorías de edad limitada de la selección, también entrenó a la categoría femenina y a las fuerzas básicas de Comunicaciones. No puede dar un dato exacto pero estima que ya trabajó con más de 500 jóvenes guatemaltecos.

A pesar de haber formado a jugadores como José Manuel Contreras, Allen Yanes y a la selección que participó en el Mundial sub-20 en Colombia 2011,  Tono afirma Guatemala se encuentra en un contexto socio-económico totalmente adverso en la creación y desarrollo de futbolistas.

Tono, entrenador de la selección nacional sub-17, considera que la pobreza y el trabajo infantil son los obstáculos más grandes que enfrenta la Federación Nacional de Fútbol de Guatemala al reclutar jugadores en el país. A los niños y jóvenes se les exige «llevar las tortillas o frijoles a casa y a ellos con corta edad les toca esa responsabilidad», afirma. No hay paciencia para que se formen como profesionales.

En Guatemala habitan siete millones de niños, niñas y adolescentes, según un estudio publicado por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI). De ellos, la Programa Educativo del Niño, Niña y Adolescente Trabajador (PENNAT) estima que un millón trabajan, aunque el Ministerio de Trabajo estima esa cifra en 850,000.

Según la Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos publicada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en el 2016, el 6.3 por ciento de los niños entre 6 y 14 años ya trabaja. Sobre esto, el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos en su informe del 2017 afirma que Guatemala no cuenta con el número suficiente de inspectores para controlar este fenómeno y los actuales programas sociales no bastan para beneficiar a todos los niños víctimas de explotación laboral.

Al trabajo infantil, se le debe sumar la baja escolaridad en la niñez guatemalteca. Del total de niños que laboran, el 43 por ciento está sin escolarizar, según afirma la Procuraduría de los Derechos Humanos de Guatemala. También esto afecta en la formación de un jugador. Mientras más educado esté, es más fácil que comprenda y aprenda conceptos futbolísticos. El fútbol también lucha contra la falta de educación y por eso Tono García afirma que seguir estudiando es uno de los requerimientos para que los jóvenes puedan participar en procesos de selección nacional.

El fútbol ha evolucionado convirtiéndose en un deporte en el que el físico es cada vez más importante. Jugadores más altos, más fuertes, más rápidos. Por ejemplo, en el Mundial de Rusia 2018, los jugadores de las selecciones de Costa Rica y Panamá promediaban 1.81 metros. A nivel de países, el guatemalteco promedio mide 7 centímetros menos que el habitante en esos dos países centroamericanos.

Lo anterior, en parte, se debe a que según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi), el 46.5 por ciento de los niños menores de 5 años sufren de desnutrición crónica, que frena el desarrollo físico e intelectual de la persona.

A pesar de los retos y las grandes dificultades que implica formar a una persona en Guatemala, Antonio García no pierde la esperanza, incluso siguió trabajando con selecciones menores durante la suspensión que sufrió la Fedefut por parte de la FIFA por 19 meses.